Hoy te hablo de un perfil de persona que especialmente, me saca de quicio… las personas que se permiten estar repasando el trabajo de los demás. Metro en mano llegan a la obra y repasan el trabajo del albañil. El fontanero, el elec,,. Encuentran el placer en repasar el trabajo de los demás.
¿Sabes ese tipo de cliente que cuando se acerca a ti no sabes si se alegra de verte, pero que luego te das cuenta de que lo que tiene en el bolsillo es un flexómetro? Pues ese. Ese que saca el flexómetro y le demuestra al bañil de toda la vida que la junta que ha puesto es una micra más pequeña en un lado que en otro. Por supuesto tu ojo humano no puede percibirlo, tendrías que ser un águila, pero para eso está su mano, la mano flexómetro. ¿Hace esto que yo sea menos exigente en mi trabajo? Por supuesto que no. Pertenezco a ese perfil obsesivo compulsivo con las cosas bien hechas Esto forma parte de mi trabajo, si me eliges ya sabes que eso te lo llevas en el paquete Pero en el caso de los clientes, este comportamiento les lleva a una infelicidad constante Porque todo lo miden, todo lo controlan y todo lo reducen a milímetros, a micras Y entonces no hay lugar para la creatividad, ni para la diferencia, ni por supuesto para el defecto Y es que el defecto forma parte del proceso y también de la diversión Eduardo Manos Flexómetros solo puede ser feliz en el metaverso.
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